Buenos días!
Tenemos un arenero en el jardín, pero el otro día olvidamos taparlo, cayó un chaparrón y ahora lo tenemos encharcado, así que, hasta que se seque, recurrimos a la harina. Los días de lluvia, que no podemos salir al jardín, también echamos mano de ella, con un mantelillo en mitad del comedor.
Nos ha servido también para repasar cuentos, Leire decía: Mira mami, me pongo harina en los pies como el lobo en el cuento de los tres cabritillos.
Como veis, la cosa empieza calmada haciendo trasvases, pero termina con la enharinada universal.
Una buena tarea de motricidad y una buena experiencia sensorial!


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